4 CONSEJOS PARA SER MÁS DECIDIDOS EN LA VIDA

ES NORMAL QUE CUANDO TENEMOS QUE ENFRENTARNOS A TOMAR UNA DECISIÓN NO SEPAMOS CUÁL ES EL MEJOR CAMINO A TOMAR

Cuando tomamos una decisión, lo hacemos en función del resultado que esperamos obtener y no nos fijamos en el proceso que nos llevaría a ese resultado. Como si ese resultado dependiera de una sola acción, y no de un conjunto de acciones distribuidas en el tiempo. También tomamos una decisión como si únicamente el resultado dependiera de nosotros, y no de un conjunto de condiciones que están totalmente fuera de nuestro alcance y que somos completamente incapaces de prever.

La única cosa de la que tenemos que estar seguros cuando tomamos decisiones es que no importa lo que elijamos, ni el camino que escojamos recorrer, en cada decisión se gana y se pierde algo. No podemos tomar decisiones esperando tenerlo todo. Es cierto que una dimensión de la ganancia y la pérdida es completamente voluntaria, pero hay niveles en los que tenemos poca o nula injerencia.

Nuestras vidas están formadas por las decisiones que tomamos. Esto no quiere decir que tengamos control sobre cada aspecto de nuestras vidas ni sobre las decisiones a las que nos enfrentamos día a día, ni sobre sus consecuencias.

Sin embargo, aun con todo esto en mente, el proceso que implica tomar decisiones nos puede abrumar, puede convertirse en un proceso que nos provoque angustia, incertidumbre y nos haga sentir ansiosos.

Cuando se trata de decisiones importantes de las que parece que va a depender toda nuestra vida, como elegir una carrera, dónde estudiarla, qué trabajo escoger, es muy común que consideremos los posibles escenarios que cada decisión puede tener, haciendo del proceso de la toma de decisión uno angustioso y del cual sólo resulta la indecisión.

Es importante tener en mente que las decisiones que tomamos están dadas en condiciones muy particulares. No todos gozamos de las mismas condiciones de vida, por lo que no es prudente equiparar decisiones parecidas en contextos diferentes. Ciertas condiciones permiten que una decisión en particular sea más fácil o difícil de tomar.

Sin más, te recomendamos considerar los siguientes consejos.

 

Evita el pensamiento basado en resultados

Para ser más decidido, deja de enfocarte en los resultados: en gran medida, no podemos controlarlos. Si sólo te enfocas en los resultados, que aún no pasan, las decisiones que tengas que tomar siempre estarán en función de algo que todavía no llega. Una vez que hayas tomado una decisión, procura enfocarte en lo que vaya pasando conforme tu proceso avance. Así te vas a ahorrar mucha ansiedad.

 

Somos seres emocionales

Al momento de tomar una decisión, considera cómo te sientes respecto a ella. No te fuerces a tomarla de la manera más racional. Reconoce tus emociones y decide a partir de ellas.

 

Limita tus opciones

Cuando necesitamos tomar una decisión, puede pasar alguna de las siguientes cosas (o todas):

  • Parálisis del análisis: pensar (analizar, planear, prever, etc.) en exceso lleva a no actuar.
  • Fatiga: Tomar muchas decisiones al mismo tiempo puede llegar a deteriorar la calidad de decisiones futuras.
  • Demasiada información: Tener mucha información que venga de otras personas puede confundirte y afectar la calidad de tus decisiones (por ejemplo, decidir en función de lo que alguien más quiere o pide, en lugar de a partir de lo que tú quieres)
  • Opciones múltiples: Dificultad para tomar una decisión cuando tienes muchos caminos posibles para elegir.

Entre más pienses, más posibles escenarios vas a crear en tu mente, lo que te podría traer mucha ansiedad innecesaria. Procura simplificar y limitar tus opciones de acuerdo con tus prioridades y deseos.

 

Despréndete de la situación

Una vez que tomamos una decisión es normal que nos preguntemos si nuestra elección fue adecuada, o qué pasaría si hubierámos escogido otro camino, o podemos tener una sensación de arrepentimiento.

Entre más tiempo dediques a pensar en las otras opciones, la sensación de arrepentimiento va a ser más grande. Lo único que vas a lograr es atarte más a la decisión.