6 factores que influyen en el rendimiento escolar

Hay ciertos aspectos de la vida de un niño que deben ser especialmente cuidados para que el rendimiento escolar sea óptimo ¿Conoces cuáles son?

14

Cada vez que inicia un ciclo escolar, muchos padres de familia tienen la seria intención de hacer de ese año, su mejor esfuerzo para que su hijo logre el mayor aprovechamiento y que su rendimiento escolar mejore.

Pero conforme pasa el tiempo, con frecuencia el ánimo va disminuyendo, y si en el primer reporte académico las calificaciones no son las que esperaban, muchos dejan de esforzarse y se dan por vencidos.

Y como los docentes no queremos que eso te pase a ti y a tu hijo, te presentaré 3 factores decisivos en la educación y formación de tus hijos que impactan directamente en su rendimiento escolar.

Primero lo primero

Entendemos por rendimiento escolar al nivel educativo de un estudiante mediante el cual puede demostrar sus capacidades cognitivas y actitudinales, así como sus competencias y destrezas al ejecutar o resolver diversas problemáticas. Por lo tanto, estamos hablando de la puesta en acción de todo su ser, no únicamente de su mente.

Así que, observa con frecuencia estos aspectos en tu hijo:

Examen de la vista

Cuando tu hijo escribe o lee, debe mantener sus ojos despejados de cabello y mantener su libro o cuaderno a una distancia tan larga como su brazo y nunca demasiado pegada a su rostro. Si observas que se acerca demasiado al leer o se recarga o acuesta sobre un brazo, no estaría mal visitar al oftalmólogo y descartar algún problema de visión.

Durante la infancia es común que los niños puedan tener algún problema de vista que se corrige conforme crecen y maduran. En el caso de la adolescencia, los problemas de visión pueden ya ser patologías que requieran atención médica.

La vista es el canal de aprendizaje principal del ser humano de ahí que deba estar funcionando correctamente para que el proceso de aprendizaje no se vea alterado.

Postura al escribir y el agarre del lápiz

Nuevamente, la postura puede indicarnos algún problema o desarrollar un problema. Todos nosotros debemos sentarnos correctamente para que la columna vertebral no se deforme, los órganos internos estén en su sitio correcto y los músculos no se tensionen.

Cuando hay una mala postura, generalmente hay pie plano, pies torcidos o un problema de columna como escoliosis que pueden requerir hasta cirugía. La mala postura se traduce en dificultades para el proceso de lecto escritura,  y por lo tanto, en un pobre o lento aprovechamiento escolar.

Observa a tu hijo en relación a sus amigos y compañeros de la edad,  observa la cantidad de palabras que usa, las frases y su pronunciación. Si notas algo que te preocupe o llame la atención sobre el habla de tu hijo o inclusive si no escucha bien, hay que ir a la brevedad con un terapista de lenguaje y nuevamente, descartar un problema mayor.

Otro problema común en niños mayores de 8 años es la famosa dislexia, que se detecta cuando los niños de manera reiterativa confunden letras y fonemas. Este problema tiene solución y entre más pronto lo detecten y atiendan, más rápido se encontrarán soluciones.

Su madurez y estabilidad emocional

A veces esto es lo más complejo de detectar y de aceptar. Muchos padres se ciegan ante este tipo de dificultades complicando aún más las cosas.  Si la familia ha pasado por un divorcio, un fallecimiento, el niño fue prematuro, no tiene amigos, tiene muchos miedos, se orina en la cama, hay fobias, llora mucho, no logra la autonomía para su edad  y cualquier otro motivo que te inquiete, te recomiendo visitar al psicólogo y verificar que todo esté en orden.

Muchos pequeños han sido diagnosticados oportunamente  con TDH, Asperger, hipersensibilidad o hasta autismo gracias a que alguien observó conductas que no son normales.  Traumas infantiles, ansiedad o depresión son problemáticas reales entre niños y adolescentes que deben ser atendidas prioritariamente, y conforme mejoran el rendimiento escolar aumenta.

 Una vez que todos los  aspectos anteriores están cubiertos y en orden, podemos comenzar a considerar 6 factores externos para mejorar el rendimiento escolar de tu hijo a lo largo del ciclo escolar:

Aunque parezca increíble, en la educación básica existe un índice altísimo de inasistencias. Muchos niños no van a la escuela o llegan tarde con frecuencia provocando con esto que pierdan clases y aprendizajes que no son tan sencillos de recuperar.

Evita faltar a la escuela, y de hacerlo, busca que tu hijo se recupere con trabajos y sobre todo que logre los aprendizajes esperados que debe cubrir.

2 Alimentación y descanso adecuados

No todo es trabajo; los niños requieren jugar, tiempo de ocio, comer bien, dejar el azúcar y descansar lo suficiente para poder crecer, sanar, y lograr desarrollar todos sus órganos.

Si tu hijo padece de sobrepeso o muy bajo, hay que visitar a tu médico o nutricionista. Un niño con anemia o desnutrido jamás podrá dar su mejor esfuerzo en la escuela.

3 Trabajar más en la comprensión que en la memorización

Al apoyar o supervisar a tu hijo en sus tareas o ver sus trabajos, revisa que entienda lo que hace, que pueda explicártelo a ti y a cualquiera, si tu hijo solo memoriza y no comprende lo que hace o no aplica a su vida sus aprendizajes, algo no está bien.

4 Administrar el tiempo para estudiar y otras actividades de desarrollo integral

Hay que dedicar un tiempo para estudiar y repasar en casa, pero también un niño debe desarrollarse de manera integral en el arte, el deporte y en su espíritu.

Pasa tiempo con tus hijos; paseen, duerman y disfruten la vida familiar, nada hay mejor que disfrutar la vida para que todo avance y progrese de manera  armónica.

5 Uso adecuado de la tecnología

La tecnología es tu mejor aliado académico cuando la sabemos controlar y aprovechar. Los niños y adolescentes deben tener límites de tiempo de uso, controles parentales  y una supervisión constante sobre los sitios que visitan, los chats, juegos y contenidos a los que acceden.

6 Comunicación clara y oportuna con los maestros del alumno

El maestro está de tu lado y tiene el mismo propósito que tú para tu hijo, por eso es importante mantener una comunicación abierta y clara para juntos revisar y establecer metas particulares para tu hijo.