Aquí las claves para mantener la pasión con tu pareja (aunque llevés mucho tiempo)

Un consultor de relaciones de pareja y experto en inteligencia emocional nos sugiere una estrategia para volver a encender esa llama que tanto cuesta recuperar.

Según el ‘Informe de Evaluación de la Familia’, en  2019, cada cinco minutos se rompe una relación, lo que significa que alrededor de 290 parejas dejan de serlo al final de cada día. “¡GRACIAS VIDA!” (Es lo que irónicamente estarás pensando si tu relación se tambalea y has entrado aquí para ver qué es eso de retomar la pasión, ¿no? Ya).

Pues antes de continuar, has de saber que los datos que te damos no representan algo malo. De hecho, es algo natural, el amor evoluciona, cambia y/o se termina, y hemos de entenderlo así. Si una pareja no funciona, en muchas ocasiones lo mejor es dejarlo, como decía Carmen Maura en su última película, pues simplemente hay veces que por tu camino se cruza “Gente que viene y… Bah”.

Pero no está de más intentar apostar por una relación si esta nos aportó en el pasado y la pareja es buena, pero lo único que falta es pasión (que no es poco).

Para ello, Óscar González, consultor de relaciones de parejas y experto en inteligencia emocional, ha querido arrojar un poco de luz sobre el tema y resolver así tu situación llevando a cabo tres claves (que seguro te ayudarán, como mínimo, a intentarlo).

CÓMO RECUPERAR LA PASIÓN

“Solemos asociar el término ‘pasión’ con el inicio de la relación de pareja, con la fase del ‘enamoramiento’ –nos cuenta Óscar–, ese período en el que experimentamos un intenso baño hormonal de lo más estimulante, que hace que pensemos constantemente en la persona amada y deseemos urgentemente estar a su lado (y si es en la cama disfrutando de una sesión de sexo como si no hubiera un mañana, mejor). Pero llega un momento en que ese cóctel de hormonas se relaja y nuestra mente se estabiliza. ¿Se acaba la ‘pasión‘, entonces? A mí me gusta decir que se transforma. Ya no la impulsa el instinto (nuestra programación genética), sino que viene alimentada de manera consciente, con nuestra actitud y nuestros hábitos (afectivos y de comunicación)».

Y en esta etapa muchas parejas fallan. Los factores pueden ser múltiples, pero es común que alguno de los/las dos o ambos carezcan de dotes comunicativas o, incluso, que las diferencias entre los/las dos se hagan más evidentes e insostenibles a la larga.

Si decides apostar por la relación, «conviene ser hábiles manteniendo el vínculo emocional que los une. Esta es la clave. El apego es lo que provoca el sentimiento de querer continuar estando junto a la pareja. Es el motor de la pasión. Y para poder potenciar el vínculo que mantienes con tu pareja, te propongo tres claves que te van a facilitar este objetivo».

EVITAR ‘LA ESCALADA DE NEGATIVIDAD’

Cuando discutáis, evitad que aparezcan elementos como la crítica destructiva o el desprecio. «Si aparecen, vuestras discusiones se convertirán en una dinámica agresiva de ataque-defensa. Actuaréis como adversarios en lugar de aliados y, un debate que se podría haber mantenido de manera civilizada, acabará en heridas emocionales que generarán resentimiento. Si se produce una pelea de este tipo, cuanto antes haya una conversación que pueda reparar lo sucedido, mejor. Acordaos de regularos emocionalmente antes de llevar a cabo esta segunda ronda».

CULTIVAR LA AMISTAD

Lo mejor para esto es hacer explícito que se valoran el uno al otro. «Esta muestra de cariño tiene un gran poder transformador, porque satisface una de las necesidades básicas de todo ser humano: la necesidad de reconocimiento. Y con ello, subir la autoestima, facilitando que ese tipo de comportamiento se dé de manera recíproca y natural. Si prestas atención, verás cuántas oportunidades se presentan a lo largo del día para decirse cosas como: ‘¡Admiro tu capacidad para organizarte!’ o ‘¡gracias por apoyarme!’. Haciendo esto, conseguirás no caer en el mal hábito de ‘dar las cosas por sentadas’. Con ello también pondrás tu mente en ‘modo positivo‘, al focalizar la atención en esos aspectos del compañero/a.

PRACTICAR SEXO

«Aquí juega un papel muy importante la empatía (esto es algo que no me cansaré de decírselo a los hombres). Practicar sexo de manera empática significa hacerse cargo de nuestro propio estado interno y, al mismo tiempo, estar atento al de nuestra pareja. Implica una escucha activa que te permite saber en qué punto estás tú y en qué punto está la otra persona. Qué sientes tú y qué siente el otro, para así bailar al mismo ritmo. Este ‘tomar conciencia’ del propio estado interno facilita que los sentidos se agudicen y, con ello, el deseo. Sientes más su tacto sobre tu piel, el calor de su cuerpo, las palabras o sonidos que llegan es como si resonaran dentro de ti, y lo mismo sucede con el resto de sentidos.

La excitación se intensifica y, paradójicamente, el orgasmo ya no es la meta a conseguir sino la consecuencia de un placentero proceso. Es el proceso lo que proporciona el verdadero placer. Y el vínculo. Porque nos sentimos involucrados con nuestra pareja, sincronizados, correspondidos. Y esta sensación se mantiene tras el orgasmo, por lo que contribuye a vincularnos emocionalmente de manera poderosa», concluye Óscar.