El Festival de Avándaro y el rock nacional a la clandestinidad

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El 11 y 12 de septiembre de 1971 aquí en la República Mexicana, más específicamente en Avándaro, Valle de Bravo, se realizaría el Festival de Avándaro o también conocido como “el Woodstock mexicano”. Este evento fue el primer y último concierto masivo de rock ondero del país, además del más grande concierto realizado en el territorio nacional hasta ese momento.

Boleto del “Festival de rock y ruedas en Avandaro”.

Dentro de un clima político totalmente adverso a las expresiones juveniles, parecía increíble que un festival de tal magnitud se pudiera llevar a cabo. Los organizadores, Luis de Llano hijo, Eduardo López Negrete, y otros jóvenes adinerados fueron quienes consiguieron la autorización del entonces gobernador del Estado de México, para un día y una noche de rock y carreras de autos (de allí el nombre original de festival de rock y ruedas). El festival que terminó finalmente como un concierto de rock y sin carreras de automóviles.

Se convocaron a varias bandas de rock ondero para tocar, Javier Batiz y Love Army se rehusaron a participar debido a que la cantidad ofrecida por los productores era insuficiente para contratar sus servicios. Sin embargo, otras bandas sí accedieron a presentarse a pesar de las pésimas condiciones del sonido y los malos tratos por parte de los productores. Se habló de la producción de un disco y, de un documental para la televisión y el cine. Además de que el festival se transmitía por la radio, y se esperaba una gran audiencia entre 150 y 200 mil personas aproximadamente. Los asistentes jóvenes de distintas edades y clases sociales fueron llegando en grandes cantidades mientras varias bandas se fueron echando un “palomazo” para ambientar a la raza mientras caía la noche y se comenzaba el concierto formalmente.

Foto: Pedro Meyer

El ejército mexicano y la policía estuvieron presentes durante el evento, pero a lo largo de este los soldados sólo observaron mientras la fiesta continuaba. Los primeros en iniciar en forma el evento fueron los Dug Dug’s que sí lograron encender la fiesta con buena actitud de la banda, seguidos de El Epílogo que recibió una respuesta generalmente indiferente; después, La División Del Norte y la banda Tequila notorias por sus influencias de funk y blues. Posteriormente se presentó Peace and Love, cuyas canciones fueron de las más coreadas en todo el festival y en cuya participación se tocó la canción con la que la mayoría de los jóvenes asistentes se identificaba, fue la rola “Marihuana”. Enseguida tocó El Ritual que no causó gran impresión, a las dos de la mañana apareció “la encuerada de Avándaro” que no era ninguna banda, sino una chica del público que bailaba desnuda en las plataformas. Comenzó a llover y continuaron Los Yaki con Mayita Campos como vocalista invitada, BandidoLa Tinta BlancaEl Amor y por último Three souls in my mind cerrando de milagro el festival antes de que el sonido colapsara por completo. Eran las ocho de la mañana cuando se dio por finalizado el evento, y los participantes emprendían el regreso a casa, sólo que nadie imaginó lo que acontecería después de estos dos días de rock and roll.

Foto: Pedro Meyer

A pesar de las múltiples fallas de sonido, la pésima organización y la mala planeación del espacio público y del evento en general, Avándaro cumplió con su cometido, qué más allá de la música lo que representó el festival era la materialización del sueño de libertad para los jóvenes de esta generación; esto es, que se encontraran los jóvenes con ellos mismos frente a sus semejantes para así formar un mismo frente ante la adversidad. Pero si bien para los jóvenes representó todo esto, era de esperarse que el gobierno observara de forma negativa el enorme poder de convocatoria del rock así que, inmediatamente después del evento los medios iniciarían una campaña de desprestigio en contra del festival y todo lo relacionado con él, haciendo énfasis en hechos como el uso de drogas durante el concierto, comenzaron a vincularlo con accidentes, intoxicaciones, robos y muertes.

Foto: Pedro Meyer

Así Avándaro se convirtió de una fiesta de rock, paz y amor en una incontrolable orgía de “vagos drogadictos”; y a partir de esta fecha el rock comenzaría a ser empujado a la clandestinidad, dando paso a lo que la banda conoce como la “larga noche”. Se prohibieron las presentaciones en vivo, lo que orilló a las bandas a presentarse en los famosos “hoyos funky” que consistían en viejos edificios abandonados o en desuso, como bodegas o locales vacíos en distintos barrios, también existían las tocadas en fiestas privadas y universidades pero a un nivel más subterráneo, ya que el gobierno clausuraba los lugares donde se llevaban a cabo las presentaciones en vivo. Se prohibieron también las transmisiones por radio y las disqueras vetaron la grabación de bandas de rock nacional y se usaba a la policía como medio de represión contra los rockeros; quienes además comenzarían a ser señalados como “vagos” y “drogadictos”, lo que quedaría grabado en el imaginario del mexicano hasta nuestros días.

Portada Periódico Alerta.

Las Glorias de Avándaro (Video)

Publicado en: El descafeinado.
Texto: Daniel Pimentel Michel

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