Cuando Kim Kardashian concede una entrevista, procura no dejar indiferente a nadie. Un polémico cometido que cumple a la perfección a tenor de sus últimas declaraciones. Según la empresaria y ‘celebrity’, ahora quiere ser abogada. De hecho, afirma que ya está formándose en un curso de cuatro años impartido por un bufete de San Francisco. Si todo va bien, en 2022 se presentará al examen que le otorgaría el título.

Pero, ¿por qué esta nueva vocación laboral? Según cuenta, su labor altruista ayudando el año pasado a Alice Marie Johnson, la mujer indultada por la ley americana después de que Kim hiciera viral su caso, le habría marcado —en el mejor sentido de la palabra—.

Tanto fue el ahínco con el que la ‘celebrity’ afrontó la campaña para liberar a Alice Marie, que llegó a reunirse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Allí, en el mismísimo Despacho Oval fue donde Van Jones, uno de los activistas que trabajó codo con codo junto a Kim, aseguró ensimismado: “Vi con mis propios ojos como Trump confesó que tenía miedo de sacar a esta mujer de la cárcel, junto a toda la repercusión que podría tener ese caso en el panorama político […] Estaba muy nervioso, pero Kim Kardashian abordó el tema de forma efectiva y con una inteligencia emocional que nunca había visto en a política estadounidense”.

a campaña de Kim salió a pedir de boca, pero poco después fue ella misma la que reconoció lo mucho que dudó entonces y la necesidad imperante que sintió de saber más acerca de la ley. Aunque esa no ha sido su única intervención en asuntos políticos, ya que la esposa de Kanye West ya se había inmiscuido en la reforma de la justicia penal durante meses, llegando a visitar prisiones, trabajando con activistas y reuniéndose con varios gobernadores.

Es de alabar que una estrella de su talla sienta la llamada de esta encomienda social que puede favorecer a quienes no poseen un altavoz mediático. Después de anhelar ser abogada, las críticas le caerán, pero ese es un fenómeno al que Kim ya está más que acostumbrada.