La ciencia avisa: comer mirando el móvil y la televisión puede llevarte a la obesidad

El multitasking marca nuestro ritmo diario, pero ver la televisión o estar con el móvil mientras comes no es saludable y puede llevarte a la obesidad. Te contamos por qué.

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Goza de muy buena prensa, posiblemente, de demasiada. El ‘multitasking’ es a nuestros hábitos vitales lo que, abro paraguas, el Ob-La-Di-Ob-la-dá de los Beatles a la historia de la música: a saber, un estribillo pegadizo, una cantinela repetida mil veces detrás de la cual podemos encontrar más de una carencia.

En estos tiempos que corren, en plena revisión de las certezas elementales que configuran el estado del bienestar, no es difícil dar con voces como las de Rose La Prairie empeñadas en abrir un debate paralelo sobre el también preocupante estado del bienestar digital, a saber, eso de vivir a gusto contigo y tu móvil, a saber, lo de gestionar la multitarea hija de esta época.

Resumiendo mucho, dice La Prairie que no sabemos coordinar bien la relación entre nuestra realidad tangible y la realidad que percibimos a través de la pantalla, por más que nos empeñamos en hacerlas coexistir. Al parecer, este gap preocupa cada vez más a mucha gente que se enfrasca en el entrenamiento del noble arte de la desconexión. El anhelo de multitasking nos ha traído hasta aquí y su aparente fracaso es, en gran medida, el responsable de que ahora sea habitual instalar apps que nos ayuden a alertarnos sobre cuántas veces desbloqueamos el móvil por hora o cuánto tiempo pasamos haciendo nada con el móvil en las manos mientras la vida sigue a nuestro alrededor. Si esto afecta a nuestra vida social, malo. Si, además, afecta a nuestra salud, warning!

En este sentido, en EE.UU. acaba de ver la luz un estudio que analiza la ‘comida multitarea’ y afirma la existencia de una relación directa entre una atención premium a teléfonos inteligentes, tabletas y demás ‘screens’ a nuestro alcance y el riesgo de obesidad. Lo firma el psicólogo Richard B. López, quien ha observado cómo un uso simultáneo de estos dispositivos puede ir estrechamente ligado al sobrepeso y a una mayor capacidad de respuesta a los estímulos alimenticios más gratificantes. Dicho de otra manera: sincronizar la hora de la comida o la cena con Twitter, WhatsApp, la televisión o Instagram tiene consecuencias que, a la larga, pueden ser graves.

“El acto de comer siempre requiere atención”, apunta el Dr. Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO-SEO). “Ha sido así a lo largo de la evolución del ser humano. La comida está ligada a unos sentidos que se concentran en lo que tienen delante: sabores, olores… hasta los colores”. Por ello, toda distracción en un proceso tan ancestral pinta potencialmente peligroso.

Richard B. López era consciente de ello antes de iniciar su estudio. La obesidad entre niños y adolescentes, apunta, ha aumentado dramáticamente en las últimas dos o tres décadas, el mismo periodo en el que hemos vivido un boom tecnológico sin igual. Hoy es prácticamente imposible ir a comer o cenar a un restaurante y no encontrar una mesa en la que el teléfono móvil ‘juegue’ como un cubierto más.

Este destacado miembro del departamento de Psicología de la Universidad de Rice, en Houston, ha demostrado que el ‘multitasking’ incide en la respuesta que nuestro cerebro tiene ante los estímulos más apetecibles. El doctor Tinahones lo ratifica. “Hay diferencias importantes en la ingesta si estás o no distraído. Los nutricionistas recomiendan que, cuando nos sentamos a la mesa, nos concentremos en comer. Los sentidos implicados en la comida suelen tener un efecto saciante que puede perderse ante los estímulos de la multitarea”, acarreando, como apunta López en su estudio, el sobrepeso.

El presidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO-SEO) tiene claro que los dispositivos móviles o las prácticas multipantalla son, a día de hoy, “un enemigo de la alimentación. Hay que sacar los móviles de la mesa y respetar el acto de comer”. Y esto, importante en adultos, es crucial en los más jóvenes. “Las pantallas están modificando nuestra cronobiología, activan nuestros ritmos circadianos de día y de noche desajustando funciones vitales que también afectan a la alimentación” por lo que, como sucede también con el tema de los Beatles, cuanto antes aprendamos a desconectar, mejor para todos porque, como dice la canción,Ob-la-di, Ob-la-da, life goes on brahhh / Lala how the life goes on… (?)