Tener una “amiga” envidiosa es mucho más peligroso que tener 10 enemigas

Es totalmente cierto que las personas más cercanas a ti son una gran influencia para tu estilo de vida.  

Estudios recientes aseguran que:  

«MANTENER A UNOS POCOS AMIGOS REALMENTE BUENOS PUEDE HACER UNA GRAN DIFERENCIA PARA NUESTRA SALUD Y BIENESTAR», DIJO. «ENTONCES, ES INTELIGENTE INVERTIR EN LAS AMISTADES QUE TE HACEN MÁS FELIZ». 

¿Alguna vez has pensado que también tú estás expuesta a las amistades tóxicas… y que lo mismo que la adolescente que confía en su BFF (Best Friend Forever o mejor amiga para siempre), sin sospechar que es una mala influencia, podrías estar relacionándote con una «amiga entre comillas»?  

Descubre si una de estas cinco variedades opera en tu vida y cómo te está afectando. 

LA DEMOLEDORA 

Ella hace alarde de que no tiene pelos en la lengua y de que llama «al pan, pan, y al vino, vino». Esto le da carta blanca para ser brutalmente franca contigo y señalarte todo lo que ella considera que está mal en tu vida, desde tu peso hasta tu relación matrimonial. Por supuesto, todo lo hace «por tu bien».

Entonces… ¿por qué después de estar con ella te sientes triste, molesta, desanimada o deprimida? 

La señal de que estás lidiando con «la demoledora»: después de una sesión de «terapia», ella te deja con la autoestima por el suelo. 

Una buena amiga: es honesta contigo, pero la sinceridad no está reñida con la compasión. Cuando te habla «a calzón quita’o» con tacto y sensibilidad, te sientes comprendida, respetada e inspirada para superar los obstáculos en tu vida. 

LA SABOTEADORA 

Con ella no hay meta u objetivo que valga. Es la amiga divertida, simpática y alegre… que siempre te lleva por el camino equivocado. Sus frases de campaña: «¡Vive, que la vida es corta!» o «No seas aguaf iestas». Sin duda, es muy persuasiva. 

Nadie dice que ella lo hace con malas intenciones, pero el efecto es el mismo: dejas a un lado tus resoluciones y rompes el compromiso que habías hecho contigo misma.

Por supuesto, esto no te libra de responsabilidad en el asunto, porque a fin de cuentas, eres tú quien se deja convencer por ella. 

La señal de que estás lidiando con «la saboteadora»: te impulsa a comer ese segundo pedazo de pastel de chocolate, aunque le recuerdes mil veces que estás a dieta.

¿Quieres ir al gimnasio? Ella te convence de que es mejor ir de tiendas. 

Una buena amiga: respeta tus decisiones, te apoya en tus resoluciones y, en lo posible, te ayuda a alcanzar tus metas. 

LA ACAPARADORA 

Ella se considera tu mejor amiga y siente que eso le da derecho para intervenir en todos los aspectos de tu vida e incluso para exigir «exclusividad» de tu parte.

A menudo te sientes asfixiada, pues su presencia constante puede ser abrumadora. 

La señal de que estás lidiando con «la acaparadora»: se resiente si haces planes con otras personas o si no la incluyes en todas tus actividades, porque quiere llenar sus propias necesidades, como el vacío interior o la inseguridad. 

Una buena amiga: no intenta aislarte de los demás ni se resiente si tienes un círculo social saludable. 

LA COMPETIDORA 

Ella rivaliza contigo en todo. Aunque te sientes culpable solo de pensarlo, has llegado a creer que siente una envidia desmedida de ti.

Esto te impide sentirte completamente relajada a su lado, pues la realidad es que están en una competencia para ver quién tiene más estatus social, afectos o posesiones materiales. 

La señal de que estás lidiando con «la competidora»: no se alegra de tus éxitos. Cuando puede, de una manera sutil o indirecta, los menosprecia o los ridiculiza.

Su meta es «ganarte» o tener más que tú. Cuando ella cree que de alguna manera la has superado, sientes su hostilidad… aunque trate por todos los medios de disfrazarla. 

Una buena amiga: sufre si pasas por un momento difícil en tu vida y se alegra con tu felicidad o con tu éxito. 

LA VÍCTIMA 

Este ejemplar también se conoce como «la reina del drama», pues siempre está sufriendo por situaciones que muchas veces son creadas por ella misma.

Por eso siempre necesita que la rescates, la ayudes, la consueles o la salves de sus malas decisiones. 

La señal de que estás lidiando con «la víctima»: ella requiere tu atención constante, pero es indiferente a tus problemas y necesidades. Todas las conversaciones giran en torno a ella y su melodrama; si no le das el ciento por ciento de tu atención, te hace sentir mal por abandonar a una amiga en apuros. La verdad es que con frecuencia te sientes utilizada. 

Una buena amiga: la tienes cuando ambas sienten que cuentan la una con la otra en igual medida. 

EL ANTÍDOTO 

Si has identificado a una o más amigas tóxicas, ya has dado el primer paso para solucionar la situación. Acto seguido: 

Acepta que el cambio empieza por ti. 

Cuando te valoras y te respetas se eleva tu autoestima y no aceptas el maltrato. 

Aclara contigo misma que comportamientos no son aceptables.

 Tú eres la única que puede decidir cómo deseas ser tratada. Haz una lista de lo que no toleras y otra de lo que esperas de tus amistades. 

Recuerda que  les enseñas a los demás como pueden tratarte. 

¿Sabes de qué manera lo haces? Por el trato que aceptas o toleras de ellos. Esas amigas han aprendido que pueden hacer de las suyas con impunidad, porque tú lo permites.

En el instante en que cambies, ellas también lo harán… o se alejarán de ti. 

Firmeza. 

Algunas personas no se atreven a decir lo que les desagrada ni a establecer límites, pues creen que tienen que hacerlo a gritos o de mal modo.

Pero no es así: tú puedes expresar tu posición de una manera educada. 

Aprende a poner distancia. 

Si a pesar de tus esfuerzos, esas personas no cambian su forma de actuar contigo, amplía tu círculo de amistades y dedícales tu atención a quienes te traten con el respeto que mereces.

Recuerda: según los proponentes de la teoría de la abundancia, aquello en lo que depositamos nuestra atención crece y florece. Asegúrate de que la tuya esté en las personas positivas que sean capaces de ofrecerte una buena amistad.